2 mar. 2018

MARZO DE 1938: Ejulve bajo las bombas.

Cruz en recuerdo de Manuel García e imagen de José Mª Gracia
(El texo es, en líneas generales, el que publiqué hace tres años. Lo actualizo al cumplirse estos días el 80 aniversario de los bombardeos sobre Ejulve, llevados a cabo por la aviación fascista italiana, aliada de Franco).

El 1 de marzo de 1938, hacia el mediodía, la aviación
franquista llevó a cabo el primer bombardeo sobre Ejulve. La acción estaba enmarcada en la estrategia de los militares sublevados en julio de 1936 como inicio de la ofensiva que llevó a la ruptura del frente de Aragón en las semanas posteriores. Ejulve fue el primero, entre los pueblos de la zona, en sufrir un ataque aéreo y ello fue motivado por hallarse unidades republicanas concentradas en la localidad y por la existencia de depósitos de armas. Quienes nos explicaron sus recuerdos de aquella jornada nos hablaron del miedo y el pánico al oír a los aviones y el estruendo de las deflagraciones. Momentos de angustia y terror que continuaron con el llanto desesperado de las familias afectadas. En aquel primer bombardeo, dejando de lado las casas afectadas, fallecieron dos personas que fueron alcanzadas directamente por las bombas: José Mª Gracia Bundío, “el Correo” (43 años), en el Pozo de las Eras y Manuel García Villanueva (60 años), en el camino de la Vega, donde aún se conserva la cruz que recuerda su fallecimiento.

Vista de la iglesia donde se evidencian los destrozos causados por las bombas.

El historiador, José Mª Maldonado, de Alcañiz, es quien mejor ha estudiado, y dado a conocer, todo lo referente a los bombardeos sobre las localidades de la zona republicana de Aragón. La estrategia de los militares “nacionales” era doble: destrozar puntos de la retaguardia y desmoralizar a la población civil. Ambos objetivos los consiguieron con creces. Concretamente nuestro pueblo fue bombardeado en otras tres ocasiones, el 12, el 15 y el 20 de marzo y sus consecuencias también fueron dramáticas puesto que ocasionaron la muerte a Pilar Navarro y Dolores Lahoz (16 años), así como a varios soldados republicanos que se hallaban alojados en uno de los edificios destruidos. Uno de los afectados fue el templo parroquial que perdió la techumbre, aunque afortunadamente no afectó a la torre, de más antigüedad, como se observa en la foto que realizó Paco Saló, un oficial republicano catalán que se hallaba destinado en Ejulve.

El mes de marzo de 1938 fue un mes aciago para la defensa de la República. El día 14 todos los pueblos de los alrededores habían caído en poder de los militares fascistas. Todos menos Ejulve, donde las unidades republicanas consiguieron resistir durante algo más de un mes aquellos bombardeos y la acción de la artillería franquista que, desde la Venta de la Pintada, dirigía hacia nuestro pueblo continuos cañonazos pero, afortunadamente, con cálculos equivocados ya que los obuses, según me explicaron hace años, pasaban por encima de las casas para ir a explotar sobre las laderas del cabezo Budo.

La fotografía que sigue es una de las imágenes captadas por los pilotos de los aviones italianos, recuperada gracias a nuestro amigo Maldonado, y en ella se ve perfectamente la trayectoria de los impactos de las bombas siguiendo una línea, situada al norte del casco urbano, quizá, sobre las líneas de trincheras donde se hallaban los soldados republicanos.

Imágen aérea de uno de los bombardeos sobre Ejulve
Fueron muchas las familias que decidieron abandonar aquellos días el núcleo de la villa y trasladarse a los mases y masías diseminados por el término para evitar los peligros que se abatían sobre el pueblo. En la propia historia familiar oí muchas veces cómo mis abuelos maternos se fueron hacia la Umbría Negra y de allí, posteriormente,a Gargallo. Mis abuelos Juan y María tomaron la decisión correcta. Tuvieron mucha suerte puesto que su casa, en la calle del Sol, fue una de las que quedó destruida en uno de aquellos bombardeos. Años más tarde la reconstruyeron con esfuerzo y entre aquellas paredes transcurrieron algunas de las mejores horas de mi infancia. Otras familias temiendo represalias, ante la inminente llegada de las tropas “nacionales,” emprendieron un largo periplo que les llevó primero hacia Cataluña, como refugiados, y después hacia el exilio. Pero esa es otra historia.

1 comentario:

  1. Gracias por este reconocimiento,yo que tantas y tantas veces oí hablar de esos sucesos a toda mi familia, y que tanto me marcaron,porque ellos lo estaban, en tantos años no había tenido ocasión de ver una imagen o algo que justificara nuestra forma de pensar de ser en la vida. Había leído de otros lugares con los que me identificaba,pero siempre me daba la impresión de no ser comprendida. Gracias.

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